Te asusta?

A todo el mundo le asusta llorar. Se sienten débiles, indefensos. Sienten que contra más lágrimas dejen caer más gente les verá como una fácil presa. Tal vez.
Se entiende que a nadie le guste llorar. Moqueas, no hablas bien, se te cansan los ojos, te sientes cansado, mal. A mí tampoco me gusta llorar. No le suele gustar a nadie.

Pero nadie ha muerto por ello.

No se debe temer a dejar caer una lágrima. También se puede llorar de felicidad. Y en el fondo, eso es placentero. Llorar es una de las mejores formas de desahogarse, de sentirse bien, realizado. Ahora pensarás, ¡te contradices! ¿No era molesto?

Tal vez, es molesto el cómo te sientes llorando. Pero todo depende de la razón por la que lloras.

Llorar de rabia, indignación, tristeza, pérdida... sí, es incómodo.
Pero como he dicho, llorar de felicidad: No tiene nada de malo.

No tengas miedo a llorar. Viniste a éste mundo llorando. Cuando te vayas de él, mucha gente llorará por ello. Con el tiempo creces, maduras, te vuelves fuerte, te cuesta más llorar. Pero no te engañes, todo el mundo llora. Los hombres no lloran, dicen. TODO EL MUNDO LLORA.

Llorar es humano, al igual que el equivocarse. Pero no nos engañemos. Llorar no es un error, es una revelación de tu interior al exterior. La mejor forma de dejarte ver, sobretodo a la gente que te quiere.

Así que, si vale la pena llorar, no tengáis miedo. Seguramente, habrá alguien que os secará las lágrimas al final. Pues, si después de la oscuridad viene la luz. Seguro que después de unas lágrimas viene una sonrisa.

Los soldaditos

Cada día lucho contra 758 soldados.
Cada noche consigo tumbar a uno de esos 730 soldados que me asaltan.

No hay nada más duro que combatir contra el tiempo y el espacio.
Pero no hay nada más irrompible que tener algo demasiado claro.

Aún no puedo predecir el futuro, no se puede prometer nada pues nunca sabes lo que ocurrirá. Por eso creo que no es bueno pronunciar lo típico de : Te lo prometo; o un: Te lo juro. Nadie sabe que hay detrás de la siguiente curva del camino. Pero todos sabemos el camino que queremos seguir. Yo lo tengo claro, un camino contigo. No te prometo ni te juro que nunca te dejaré ni que siempre estaremos juntos, el futuro es demasiado impreciso.

Pero estoy SEGURO de que hoy te amo, y mañana también lo haré.
Si lees ésto cada día, nunca dejaré de amarte.

Y seguiré combatiendo contra esos dos ejércitos que quieren destruirme y alejarnos, aunque estoy convencido de que no lo conseguirán.

Están de moda las etiquetas

Te etiquetan, por todo.
Por el dinero que tienes.
Por si llevas ropa de marca o no.
Por si eres buen estudiante o no.
Por si eres buen hijo o no.

Puedes es un rico.
Puedes ser un pobre.
Puedes ser un friki, un raro.
Puedes ser un tío guay.
Puedes ser una hortera.
Puedes ser un mentiroso.
Puedes ser uno más.

Hagas lo que hagas, seas quien seas. Nunca eres tú. Eres uno de ellos, de uno de los grupos donde e hayan metido, donde te hayan etiquetado.

Ya no está de moda tener personalidad.
Ahora no tienes personalidad si no sigues una moda.

Quiero ser tu fondo de pantalla

Todo el mundo necesita amor. Tanto propio como de otros.
Todo el mundo necesita sentirse bien consigo mismo cuando se mira al espejo. Sentirse realizado, útil. Tener un poco de amor propio, de autoestima. Claramente cada uno tiene un nivel distinto de éste. Algunos lo tienen alto, incluso demasiado alto. Otros bajo. Pero nadie se ve perfecto, en el fondo todos tenemos algo que no nos gusta, interior o exterior.
Por eso, esa parte que no está tapada, la cubrimos con el amor de otros. Pues es muy gratificante sentirse querido. Todo el mundo necesita que otros le amen, le aprecien, se interesen por ellos y les importen.
En el fondo, todos tenemos un poco de falta de amor propio que debe cubrirse con el aprecio ajeno.

Pero desde mi humilde opinión, hay un pequeño grupo de gente que lo necesita más. Los discapacitados.
Ellos lo necesitan más. Creo que tienen menos amor propio, que ven una razón (puede que física o mental) por la cual les cuesta más aceptarse. Y esa mayor dificultad para quererse, la necesitan cubrir con el amor de otros.
O al menos eso me pasa a mi. Necesito a alguien que esté por mi, alguien con quien contar siempre, alguien que quiera caminar a mi lado y a quien poderle contar mis problemas a cualquier hora. Pero cuesta mucho encontrar a alguien que quiera dar tanto. Si ella no me abraza, ya lo interpreto como que no me quiere. Si ella no me llama, tal vez porque ha perdido el móvil, ya lo interpreto como que no quiere saber nada de mi. Tal vez es que tenga un tanto de pesimismo. Pero a veces me pregunto si soy "menos normal" entre los que son "menos normales".
Pues separar a la... sociedad, entre discapacitados y no es algo muy difícil. Hay unas características que definen si eres o no discapacitado. Pero tal vez, si la falta de oído musical fuese una discapacidad, habría muchos discapacitados, y ellos serían los "normales".

Me pregunto si algún podría podré convencerme que ella me ama aunque se pase un día sin llamarme. Me pregunto si un día me aceptaré al cien por cien sin importar mi estado ni lo que piensen los demás. me pregunto si llegaré a entender que la gente suele ser despistada y no puedo tener la atención de alguien las 24 horas. No preciso a un guardaespaldas para mí, sólo a alguien a mi lado.

¿O es extraño que un humilde chico de 17 años necesite de su amor?