La chica del tren

Este texto lo he escrito para un concurso. El concurso me pide un relato con una temática relacionada con el tren. Así que lo comparto con vosotros:


La jaula de la libertad

Ella era un alma libre, un gato salvaje, hacía lo que quería cuando quería como quería y donde quería. No era de nadie, nadie tenía derecho ni deber sobre ella. Llevaba su vida a su manera y era feliz, o ella decía eso siempre. No le faltaba nada, tenía un buen trabajo, un buen piso, unas buenas facturas. En su trabajo ella imponía su horario, su sueldo, su forma de vida. Su piso estaba decorado como ella quería. Y en las facturas... bueno, lo mejor sería no meternos mucho en ese asunto. Pero esa libertad se basaba en su vida solitaria. Tenía mil amigos y compañeros, no le faltaban fiestas y reuniones. Pero no estaba atada a nadie, no había nadie que decidía por ella y nadie a quién le debiera explicaciones. Pero todos sabemos, y si no lo sabes ya va siendo hora de que lo sepas, que la vida da cien vueltas y nunca sabes lo qué te esperará. Y ella se encontró un día con esos ojos verdes, con ese pelo sedoso, con ese cuerpo en forma, con ese hombre de ensueño. Y cuando se rindió a su voz, a su encanto, a su caballerosidad, a su todo... se dio cuenta que podía enamorarse pero no podría nunca permitirse el incluirle en su vida, pues ella estaba atrapada en esa jaula de libertad.

Historias ininteligibles

Esta no es una historia de mentiras, aunque hay varias en ella. Mentiras que son verdades, o que tal vez no lo son; mentiras que ya no importan; mentiras de las bonitas, por las que vale la pena mentir. Mentiras que ocurrieron hace tiempo y que aunque aún no sepa cuál de las mil versiones es la real, sé que ya no vale nada la pena. Mentiras de las que no sé si creerme o no creerme la mentira hasta que me doy cuenta que no es una mentira, sólo un punto de vista. Y entonces me doy cuenta que aunque esas mentiras me hicieron muchísimo daño y ya no soy lo que era, ni siquiera sé si son mentiras y además siempre es bueno recordar todo lo que aprendí. Así que apartando todo el dolor y lágrimas, levantemos la cabeza bien alta y gritemos un gracias al cielo. Y hasta que mil pájaros no huyan espantados por mis gritos, no dejaré de gritar gracias. Y sonriendo, volveré a levantar ese dedo que una vez dejé caer.
Porque ya no importa a quién quiere o si quiso algún día, ya no importa a quién quiero o a quién quise, no importa a quién quiere él, o a quién quieres tú. Lo único que importa es que apareciste en el momento indicado, y nunca importó el porqué fue en ese momento, sólo importa el que lo hiciste. Así que cerrando mis ojos y sonriendo con mi gran desventaja, sólo te digo que la paciencia es infinita. Y lucharé por esto que no tiene nombre, y no sé por qué lucho exactamente, ¿pero importa eso? Simplemente en el momento en el que menos te lo esperes empezaré a luchar por ti de verdad. Y entonces, llegado ese momento, seré imparable.

Joseph Kony

Abrió la puerta de su propia casa, empujando la tabla de madera con su arma cargada, entró con los ojos inundados por lágrimas y miró a sus padres. Estos empezaron también a llorar, y antes de que pudieran decir nada, su hijo de 7 años les disparó a cada uno en la cabeza. Siguió llorando y salió corriendo a casa, y allí, en el exterior, solo y olvidado, Joseph Kony lo recogió de nuevo y lo hizo un niño soldado más.

Y lo peor de todo es que esta historia no es ficticia, lo peor es que está pasando desde hace 20 años y Joseph Kony sigue libre. Kony sigue secuestrando niños, obligándoles a matar a sus padres y convirtiéndoles en soldados. ¿Por qué nadie conocía esta historia? El porqué ya no importa, lo importante es que esto cambie.

http://www.ideal.es/granada/20120307/mas-actualidad/sociedad/kony-2012-como-facebook-youtube-detendran-tirano-201203071134.html