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Paz, capullos.

Si me levanto y grito que ningún país debería tener armas me tachan de loco. Si defiendo que ningún individuo o grupo, público o privado, debe tener la oportunidad de acceder a cualquier instrumento de asesinato o terrorismo para llevar a cabo sus propios intereses o "proteger la paz" me dirán que el mundo no funciona así. No se pueden borrar los ejércitos, bases militares y bombas atómicas, no se puede; porque si lo haces habrá un estado que se quedará con sus pequeñas armas estúpidas y aprovecharán su  poder militar para declararse presidentes del mundo siguiendo un guión sacado de un capítulo de Los Simpson. Pero casi nadie está en contra de que la política estadounidense armamentística es aborrecible y que permitan a cualquier ciudadano acceder a un arma solo consigue subir e incrementar los índices de homicidios y violencias por armas de fuego.
Los señores tejanos que creen en Dios y no en los homosexuales defienden su derecho a tener un rifle porque es su derecho y si no tienen un rifle no pueden disparar al negro que va a robarles sus trabajos. Ni al tejano vecino que puede tener una polla un rifle más grande.y que es una amenaza para la democracia y las libertades civiles y humanas más básicas ligadas a todos nosotros desde que nacemos. Es estúpido el americano que cree necesario, NECESARIO, tener un arma para poder sentirse seguro. Y también es estúpido decir que es necesario que los estados tengan ejércitos para sentirse seguros. Por la paz.

El mundo occidental  y gran parte del oriental lleva años en una democracia bien bonita violada por medios de comunicación controlados por lobbies muy grandes que controlan hasta tu régimen horario para ir al baño, pero la mayoría de población con o sin estudios (como si eso dividiese a la población en gente inteligente y gente no tan inteligente) sigue creyendo que es necesario que los estados gasten millones al año en crear soldados y bombas atómicas antes que, no sé, cualquier otra cosa. Patitos de goma. Hamburguesas. Un huerto más grande. Cualquier cosa antes que darle legitimidad a asesinatos masivos a manos de intereses políticos, religiosos y colonizadores. La guerra no es necesaria.
No puede entrar en la cabeza de un hombre o mujer con inteligencia media-baja que si millones de personas se plantan frente a frente y se matan mutuamente sea más fácil llegar al a democracia y a la paz. Que para evitar que una organización terrorista mate a tus ciudadanos debes matarles a ellos, a los ciudadanos del país donde se encuentran en el momento como víctimas civiles daños colaterales o a un hospital que se plantó allí por el estado que incita a la guerra para curar a la gente disparada por las armas de ese mismo puñetero estado. El Gobierno bananero de cualquier país señala a organizaciones terroristas como si fueran el principal problema de la paz mientras los financian o desarrollan carreras armamentísticas con el país vecino para tener una bomba nuclear más grande. Ellos matan por terrorismo y yo por la paz. Aunque el distribuidor de sus armas y de las mías sea el mismo. Y yo pague a sus soldados. 

Y podría empezar a poner ejemplos como la financiación de la organización Obama de ISIS, la declaración de Putin de que no está en ninguna carrera armamentística sólo "quiere estar al día" o el bombardeo a un hospital de Médicos sin fronteras en Afganistan por parte de unos militares de los malditos estados putos unidos de américa. ¿Quieres sueño americano? Pues aquí tiene libertad, seguridad, un poco paz en forma de bala y unas opiniones mal formadas pero muy bonitas sobre nuestros enemigos políticos. ¿Entonces quién es el malo? ¿Estados Unidos? ¿Obama? ¿ISIS? ¿Cualquiera organización terrorista? ¿El difunto Osama Bin Laden? ¿Iran? ¿Iraq? ¿Siria? ¿La Unión Europea? No hay que ir tan lejos para encontrar al culpable.

El único culpable de que no exista la paz es la guerra y esa frívola necesidad de la gente de justificar su seguridad a través de matar a otros antes de que te maten a ti. Nadie conoce el concepto de diálogo. Hay menos guerras, duran menos, muere menos gente y hay menos soldados que van a la guerra en contra de su voluntad. Pero aprendamos que guerra, terrorismo, terrorismo de estado y cualquier otro concepto que os salte a la cabeza en que mucha gente mata a mucha gente es lo mismo: Asesinato en nombre de la paz.

Y si me permitís decir cuatro palabras sinceras sin intentar que suenen bien, grandilocuentes o literatas: "Van a volverme un puto hippie a este paso los muy gilipollas."

No hay respuesta correcta sin pregunta adecuada.

La tierra tiene unos 4.5 mil millones de años y está por allí, flotando, en una sistema dentro de una galaxia dentro de un universo que quién sabe, podría estar dentro de algo más grande, y nunca podríamos ponerle una edad a esto.
En nuestro planeta, que seamos sinceros, es lo único que conocemos más o menos bien, hay cientos de miles de especies animales, vegetales, paisajes que maravillan y otros que asustan. Hay sonidos, hay luces y tenemos kilómetros y kilómetros por recorrer. Descubrimos el fuego, inventamos la rueda, la escritura, la máquina de vapor, el ferrocarril y el palo para selfies. Dimos Devolvimos a la mujer su derecho a voto, al hombre negro su libertad casi libertad y ahora nos damos el deber de proteger esas especies de animales que no nos ha dado tiempo por extinguir (matar, que suena más sincero). Ahora nos preocupamos por el mar, la polución, los bosques, el petroleo y todos pensamos que el animal más mono del mundo es el kiwi, aquel que destruimos y cuyo nombre algunos son sólo capaces de relacionar con la fruta.
El hombre se dedica a construir, comunicar, crear - y destruir -, amar, pintar, inventar ... Y se sitúa en el centro de todo. Nuestro planeta. Nuestro Sistema solar. Nuestra galaxia. Nuestro universo.

¿Y qué hacemos aquí? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

Seguramente la principal razón por la que no ha venido aún ningún alien a tomar un café de buena mañana con nosotros es porque aún hay gente que se hace tantas preguntas estúpidas sin sentido que llevan a absolutamente nada. Primero de todo, ¿de verdad creéis que encontraremos un sentido a nuestra especie si no somos capaces ni de entendernos a nosotros como individuo? Segundo, la pregunta está muy bien, y una vez que obtengamos la respuesta... ¿qué? ¿Vida eterna? ¿Felicidad infinita? ¿Una orgía mundial?

Seguimos obstinados en darnos un significado dentro del todo como si el todo estuviese diseñado - si está diseñado - para o por nosotros. Como si todo lo que hay a nuestro alrededor estuviera dedicado al hombre. Que el planeta Tierra sea ideal para la vida no quiere decir que exista para ello. Simplemente se dieron dos hechos y 1 + 1 es 2. Seguramente todo son casualidades, y casualidades, que las pones en fila y parece que tienen sentido hasta que te das cuenta que todo es demasiado grande y puesto que es imposible ponerle entonces algún sentido, le pones un nombre. Dios. Pero no es necesario un nombre, ni un sentido, ni un nada. Las cosas pasaron, las cosas pasan y las cosas pasarán. 

Y no.
Pasa.
Nada.

Hace unos añicos el hombre apareció en la tierra. El hombre evoluciona y se carga la tierra. El hombre no puede sobrevivir a la tierra y o bien se extingue, o emigra a otro planeta al que volverá a destruir y llegaremos a colonizar la galaxia entera preguntándonos: ¿Qué hacemos aquí? ¡ Huir de nosotros mismos!
Seguramente al final sólo se trate de estar, eso que aterroriza a todo el mundo. La gente teme estar allí en vez de vivir cuando tal vez se reduce a eso. Estamos aquí, y da igual el porqué. Seguramente si encontramos una respuesta a nuestra existencia, nuestro camino, a cualquier pregunta trascendental que nos hayamos podido hacer nunca, seguramente esa respuesta tendrá forma de pregunta. Y si tiene forma de respuesta, tal vez nunca estaremos preparados para ella. 

Años intentando descubrir que hay después de la MUERTE cuando nadie sabe cómo hay que vivir una VIDA.

Somos una bonita especie, capaces de mucho. Simplemente ignoremos los grandes aspectos absurdos de la vida y centrémonos en lo importante:

[Introduzca esa pregunta que se hace cada mañana]

Posibles opciones:

1. ¿Es el amor un invento del hombre?
2. ¿Nace bueno el hombre y la sociedad lo pervierte, o es al revés?
3. ¿Hay un algo más grande?
4. ¿Cuáles son esas grandes preguntas?
5. ¿Qué hay después de la muerte?
6. ¿Estamos solos en el universo?
7. ¿Cuán viejo es exactamente el universo?
9. ¿Existe la verdadera y total libertad?
10. ¿Somos la creación de algo o alguien?

Olvídate ya del puto sentido de la vida, de la humanidad, de todo. Sólo, vive.

Razones para ser felices.

Queda un mes para Navidad, de aquí treinta días las familias se reunirán al calor de la chimenea y se atiborrarán por excelentes manjares mientras intercambian regalos bañados por la risa. Otros, solitarios, simplemente se sentarán a comer pizza y mirar películas, y seguramente lleven tantos años haciéndolo que ni se pregunten el Por qué. O tal vez sí lo hagan, no lo sé. Pero, sí puedo hablar de esos que no se ven capaces de repetir lo del año anterior, por el simple y doloroso hecho de que falta alguien. Este es un mensaje para todas esas personas. No es que haya mucha gente que me lea, y menos que me lea para hacerme caso, pero es mi blog y me lo follo cuando quiero.

Pensáis: cuando estemos todos, y empecemos a acabar de preparar la mesa... ¿cómo podremos sonreír al recordar que ese tenedor ya no va allí? Que sobra... ¿Cómo podremos reír al contar anécdotas y decir "Ojalá estuviera aquí, ella reiría tanto"? Ella nos haría reír tanto. ¿Cómo podemos superar un momento de felicidad si todo lo que nos envuelve, es sólo tristeza? Amargura, recuerdos dolorosos, un pedacito de corazón que se cayó y nadie pudo encontrar. Siempre comía el último trozo de pastel, contaba chistes, se negaba a beber vino o llegaba tarde. Da igual lo que fuese, este año ese pequeño momento sin importancia que siempre se repetía pasará a ser importante, porqué nunca más se repetirá. ¿Y por qué deberíamos celebrar nada entonces? No debería haber razón para reunirnos a celebrar la Navidad, si es una época de felicidad y nosotros no somos felices. Sólo nos traerá lágrimas y desesperación, y un "Por qué". Encerrémonos cada uno en su casa, con más vino del aconsejado y bebamos, lloremos. A nadie le importará. Cuando esa persona se fue, el sol salió al día siguiente, por lo tanto no importa si nos emborrachamos y bebemos acompañados por la soledad.

Joder si dolerá. Joder si lloraréis. ¿Y qué? El mundo no se acabará. Tenéis derecho, más que nadie, a ser felices. A intentar ser felices y a luchar por ser felices. La Navidad asoma, acechando, y os asusta porqué sabéis que es un momento que no os pertenece. Faltará alguien. Ese momento, esa festividad, es también vuestra. Así lo quiso Yisus. Así que no os pido que seais valientes y os reunáis, no os digo que debéis ignorar ese dolor y reir y celebrar como si nada hubiese pasado, no os ordeno que gastéis y gastéis y celebréis la Navidad aunque en realidad no os importe. La Navidad es lo de menos, lo importante es que iréis por la calle y lo notaréis... Al igual que a quien acaban de romperle el corazón y el hierve la sangre al ver parejas felices por la calle, os dolerá ver familias pasear bajo las luces y pensar "Falta alguien". Pues que os duela. El dolor no es malo, el dolor no duele. Sabéis perfectamente qué es lo que duele.

No apetece. Ya lo celebraremos el año que viene. Imposible, sin esa persona. Nadie os obligará a hacer nada, pero, acogiéndome a esa frase que tanto oímos: "Ella no nos querría ver así." Abrazad la tristeza, el dolor, y hacedlo vuestro. Reunios y pasaros el dolor de unos a otros, sostenedlo entre todos y así pesará menos. Hay mil formas de sobrepasar esto, elegid la que os dé más rabia. Y en ese segundo, cuando notas un nudo de amargura subiendo por tu garganta y sólo piensas que estás a punto de romperte... Rómpete. Habrá alguien a tu lado, allí, preparado para coger tus cachitos y recomponerte. Y vuélvete a romper, y que te recompongan. Y tal vez, solo tal vez, al final de la noche, cuando seamos todos un mapa de cicatrices, esa persona nos observe desde el cielo o desde donde sea que esté, y piense:

Buena suerte. Sé fuerte, sigue adelante, y lléname de orgullo.

Joder si va a doler.

Tal vez... amor pisado, meado y ligeramente violado.

Uno lee a Quevedo, Bécquer, Shakespeare o Petrarca y cree entender qué es el amor. 
Porque en esos tiempos que no había Whatsapp, ni Facebook, ni una lista en internet de excusas con las que escapar de alguien a quien quieres un poco menos de lo que crees, el amor si existía. O eso nos dicen y nos decimos, que cuando el amor se dibujaba en cartas, se olía en flores y se besaba en bombones, era amor. Porque vamos de entendidos y decimos que ha muerto, pero ha muerto ahora, porque antes no era igual y lo sé yo que aún no había nacido ni existido ni procreado ni amado. Porque antes no existían las infidelidades, ni la violencia doméstica, ni los abandonos ni los te follo y me olvido. Porque antes la gente chupaba después de dejarse chupar, como buena dama y buen caballero. Porque hace años, cantando serenatas bajo un balcón con un laúd y una buena borrachera, se amaba de verdad. 

Y ahora no.

¿En qué momento murió, si lo hizo, el amor? 
Si dividimos la humanidad en porciones, ¿cuántas porciones aman y cuántas no? 
Tal vez murió con Zuckerberg, 
o con las discotecas, 
o en época de Rosalía. 
Tal vez murió antes, tal vez murió con la gripe española. 
Tal vez lo mataron los dinosaurios. 
Tal vez el amor nunca existió. 

Seguramente no exista el amor después de tres cubatas, una mirada con la rubia y un empotramiento en el baño con un vómito entre los pies, seguido de un nada y un ya te llamaré que se perdió en el olvido y esa copa mal acabada. O tal vez ese sea el único amor real. 

Tal vez el amor romántico no es amor, sólo vicio y sexo. 
Sudor y semen. 
Sangre y lágrimas. 
Y el amor por los amigos, los padres y ese perro a quien rescataste en una noche lluviosa de Noviembre, sí es amor. 
¡Tal vez todos se equivocaron y cuando proclamas a su oído que la quieres después de chupártela se lo dices a su boca, que es la que trabaja! Tal vez un flechazo es un pollazo, ya que manda él. Tal vez cuando decimos que dicen amor cuando quieren decir sexo, no nos equivocamos tanto. Tal vez cuando todos aseguramos que ellos dos se aman porque llevan veinte años casados nos equivocamos, y los que se aman de verdad son los niñatos de quince años que se conocieron hace una semana y proclaman su amor a los cuatro vientos, o a las cuatro redes sociales. Tal vez el estado de en pareja de Facebook ya debería tener más legitimidad que una boda, un susurro al oído o comerte una bala por el otro. Tal vez un retweet vale cual poema, y un poema ya no es nada. Tal vez los únicos que no aman son los poetas, por regalar su amor al mundo entero atrapándolo en letras y versos y así haciéndole perder su poder. Tal vez la Jenny y el Kevin saben más de amor cuando bailan pegados al son de esa "música",  que el Señor y al Señora García, que llevan cuarenta y cinco años casados y cuando ella murió él la acompañó una semana después. Tal vez un amor de perros vale más que un señor enamorado.

¿Cómo podemos decir que amamos si nos tenemos que recordar a través de la televisión que violar está mal?
¿Cómo podemos decir que amamos si regalamos a las mujeres un teléfono para que llamen cuando el querido de su vida le regala un tercer moratón esa semana? 
¿Cómo podemos decir que amamos si afirmamos que sólo es amor entre Adán y Eva, y no entre Adán y Adán o entre Eva y Eva? 
¿Cómo podemos decir que amamos cuando un desliz con el moreno del gimnasio se arregla con un cariño no pasará otra vez?
 O ese error bajo el escritorio con la secretaria se zanja con un pero yo te quiero a ti... 

La quieres tanto que le das un poco de tu amor a la secretaria, en la boca, porque te sobra. 

No ama más el poeta, 
la regala-flores, 
el obsequia-bombones,
la de Venecia,
el de la puesta de sol,
la del desayuno en la cama, 
el que dura cincuenta años 
ni la que la sigue a la semana.
No ama más el que se lo recuerda cada noche, 
la que sonríe cada mañana, 
la que le regala un ejercicio de brazo en la ducha, 
el que soporta a los suegros por amor. 
No aman más lo que su canción es una canción, 
que los que tienen un tema de reggeaton. 
No amas más tú que los niños de diez años que se dan un pico entre risas y se cogen de la mano a escondidas. 
No ama más el que lucha, llora y sangra que la que ríe, bebe y paga. 
No ama más el marido que el putero. 
No ama más la novia que el florero. 
No ama más uno que otro. 
No ama más él que ella, ni ella más que él. 
Ama, quien lo demuestra. 

Hay que recordar qué significa, joder. 

Debemos recuperarlo, sanarlo y cuidarlo. Debemos de preocuparnos menos de demostrar que amamos, y amar a secas. Debemos entender que amor y sexo no son excluyentes, ni acompañantes necesarios. Que el amor tiene muchas caras y muchos colores, muchas formas y matices. Pero existe joder, ¡existe! 

Si no existiera... 
¿a qué vendrían esas noches entre lágrimas? 
Esos paseos nocturnos solitarios, 
esos soliloquios sobre papel, 
esas copas vacías. 
Esas salidas para perderte en las bragas o calzoncillos de otro. 
Esos polvos de reconciliación, 
o esos polvos por despecho. 
Esos viajes de placer,
ese placer tan agradecido.

El amor es lo que te hace levantarte cada mañana,
y lo que te ata a la cama.
Ese frío que te arde,
ese calor que te hiela.
El amor no existe,
el amor murió,
el hombre mató al amor.
Pero eso ya da igual. No hay que discutir cuándo murió, si antes valía más, quién ama más o si existe. No importa. Ya no importa. Si la miras, si le notas, y piensas 
                                                                                                           "Joder, mi vida por ti..." 

y luego, lo haces.

Hay amor. Existe.

El amor es lo posimposible.
Una mirada, 
que dura y no muere.
Un momento, 
que mata y remata. 
Lo que se resiste a morir,
lo que se niega a existir.
La contradicción,
la exageración,
y la superación.
El todo,
la nada.
El infinito,
y el más allá.
Lo que supera al tiempo,
al espacio,
a todo joder.

O tal vez me equivoco, y cuando queremos decir amor...

                                                                                                                              queremos decir sexo. 
Ni que yo fuese alguien listo, o enamorado... Joder. 


Café, cerveza y vivir de noche.

Me gusta pensar que soy diferente. Me gusta pensar diferente. Me gusta describirme en miles de líneas y acabar diciendo que no creo que nadie sea capaz de describirse a sí mismo, por eso de la autoestima y tal. Me gusta hablar flojito, me gusta subir de tono cuando me gusta el tema, y me gustan las comas. Me gusta la gente tranquila, la gente culta, la gente que sabe hacerte quedar como un tonto pero no te hace sentir como un tonto. Me gusta explicarme, contradecirme mientras me explico y que al final no se me entienda. Pero se me entiende. Me gusta vestir bien, pero sin pensar en cómo vestir. Me gusta no gastar dinero en peines, ni gomina ni laca ni nada. Me gusta el pelo natural, lo natural, en general. Me gusta la gente que va por la vida como si no hubiese nadie más, como si estuvieses en el pasado, intentas no pisar ninguna flor pero estás allí para pasarlo bien. Me gusta la gente que VIVE, que sueña, que lucha, que deja marca. Me gusta ser - pensar - que soy como la gente que me gusta. Me gusta la gente que no es como la gente que me gusta pero me gusta. 
Me gusta la lengua, en todos los sentidos de la palabra. Menos en la mesa. Me gustan los idiomas, reales y ficticios. Me gusta el saber por el saber, el saber por el placer, el saber que no entiende de utilidad. Me gusta el saber por lo bonito de saber. Me gusta la gente que sabe hablar, que sabe convencerte con pocas palabras o enrrollarse y no cansarte. Me gusta no darle patadas al diccionario, o dárselas de vez en cuando. Me gusta criticar a la RAE, y consultarla. Me gustan los libros, las novelas, el teatro, la poesía - aunque nunca llegaré a entenderla, el cómic. Me gusta la ciencia ficción, la fantasía, la novela negra, la comedia, la novela histórica, la ficción a secas. Me gusta el sexo gratuito. Me gustan los personajes femeninos fuertes, pero fuertes porqué sí, no para salvar al mundo. Me gustan los mal hablados y sobre todo, las mal habladas. Me gusta la letra bonita, los libros largos que se hacen cortos y los libros cortos que no quieres acabar. Me gustan las portadas bonitas, los nombres y los apellidos. Me gusta el olor de un libro antiguo y el olor de un libro nuevo. Me gusta pedir, comprar y buscar libros. Me gusta leer.
Me gusta el café. Negro, duro, solo. Me gusta estar solo. Me gusta la cerveza con un toque diferente, pero que sepas que es cerveza. Me gusta Heineken y Budweiser. Me gusta el Gin Tonic, la Coca Cola y tal vez, algún día, el Whisky. Me gusta beber por placer y el placer de beber. Me gusta la gente que bebe lo que le gusta, no que bebe hasta morir. El olor de café recién hecho, la espuma de cerveza en el bigote, el gas del GinTonic por la garganta. El hielo que se hace notar, el limón que marca la diferencia. Esa bebida que marca un día, y ese bar al que vas como si fuera tu casa. Me gusta que los camareros me conozcan, me gusta tener mis bares.
Me gusta la noche. Me gusta la oscuridad que la envuelve y la tranquilidad que respira. Me gusta la soledad que transmite, el silencio que lleva y la gente que la vive. Me gustan los animales nocturnos, los que son más listos que tú. Me gustan los zorros. 
Me gusta viajar. Despertarte en una cama que no es tuya y ducharte en baño ajeno. Los desayunos de hotel y la espera en recepción. Me gusta llegar tarde a la habitación e irme temprano. Me gusta patear ciudades, subir montañas y hacer pocas fotos. Me gusta viajar solo, completamente solo. Me gusta la libertad. Me gusta el mundo, el mundo en sí. Me gustan los restaurantes que encuentras de casualidad y te cautivan, ese bar que no debería estar allí. Me gusta ese dolor de piernas.
Me gustan las conversaciones sin sentido, con extraños mejor. Me gusta hablar con vagabundos y locos. Me gusta el humor absurdo mezclado con el humor inteligente. Me gusta el humor y me gusta reir. Me gusta llorar cuando hay que llorar y nunca guardarse las lágrimas. Me gusta la gente que ríe hasta llorar y llora hasta reir.
Los trajes, bien llevados. Los labios, rojos. El color rojo, el más bonito del mundo. El pelo negro como la noche y el rubio como el sol. Las metáforas. La hipérbole. El hipérbaton. Las libretas gastadas y los bolis que siempre hay que traer.

Tengo gustos distintos. Lo sé. Los colores, los libros, las palabras y las mujeres que me gustan son distintas. Al igual que mi vida y mi persona, distintos. Ya lo dije al principio, soy diferente. ¿Diferente de qué? He escupido mil cosas que me gustan para definirme pero es imposible, aunque escupa mil y luego otras mil más después de otras mil, decir quién soy. O qué soy. ¿Quién nos dio el derecho de adjudicarnos el quién? Siempre lo he pensado. ¿Por qué en inglés, él es he, ella es she y todo lo demás it? ¿Por qué tú vales más que mi cafetera? Mi cafetera no ha hecho nunca bullying a nadie, ni ha engañado, mentido, robado, matado. Mi cafetera hace un café estupendo, sólo eso. ¿Por qué eres tú más que mi cafetera?
Porqué los humanos son la cúspide de todo, porqué la tierra les pertenece. Estoy cansado de ese discurso. TÚ NO VALES MÁS QUE MI CAFETERA. Nadie vale más que mi cafetera por el simple hecho de ser alguien. Todos somos diferentes, algunos más que otros, y todos nos creemos especiales. Tú, puedes ser especial para mí. Tal vez lo serás algún día, o tal vez lo fuiste en su momento. Pero te diré un secreto:

En el fondo, nadie es especial. Cuando mueras, y tus hijos y tus nietos mueran. Y tus amigos, tus compañeros de trabajo, el del pan y el butanero. Cuando esas personas mueran, nadie te recordará. Shakespeare, Góngora, Miguel Ángel, Washington... Murieron hace años, y son recordados. ¿De verdad? ¿De verdad ELLOS son recordados? No, se recuerda lo que hicieron. Y tal vez, de aquí otros dos mil años, su nombre se olvidará. La gente recordará a Hamlet, Seledades, David o Estados Unidos. Pero seguro, en algún momento de la historia, nadie recordará sus nombres. Nadie es especial, nadie nunca fue especial. Así que sólo queda una opción:
Ya que cuando mueras, unos años después, a nadie le importará... debes importar ahora. Roba besos, corre, chica fuerte y pega más fuerte aún. Folla bien y folla mucho. Bebe más, nunca menos. Si quieres fumar, fuma. Si te molesta que alguien fume, dilo. Te dicen que si algo no te gusta no lo veas, leas, cojas, lo que sea y ya está. Tonterías. Critica, juzga y cágate en todo como el que más. Estudia, aprueba, suspende, ve a clase y falta a clase. Sácate la carrera, o déjala. Da igual, te vas a morir igualmente. Sé el primero de tu promoción. O el último, con dos cojones. Mejor, sé el último y hazlo a propósito. Gana dinero y sobretodo, gástalo. Bebe café, pero por favor no de cápsulas. O sí, de cápsulas, eso no te matará. Mire cine bueno, y malo. Lee muchos libros, hasta el final. O déjalos a medias. Mira series de doscientos capítulos y déjalas cuando lleves ciento noventa. Ama mucho, y déjate herir. Intenta no hacer daño, pero lo harás. Viaja, o no lo hagas. Ten muchos amigos y sé popular o enciérrate en tus cómics y piensa mentalmente en cómo matarlos a todos. Mátalos a todos. Mátate a ti. Mátame a mí. Vive, deja vivir. No seas pesado, sé un plasta. Sé fuerte, débil. Gústate, ódiate. Gústame, ódiame. Ámame. Ama. Llora joder, los hombres lloran. Y las mujeres también. Debes ser feminista, vegetariano, comunista, socialista, indignado o indigente, cabréate y ve a muchas manifestaciones. Escribe, escribe mal y nunca mejores. Canta, canta mal y cuélgate en internet. Dibuja mal y sube tus dibujos. En conclusión:

Como siempre digo, haz lo que te salga de los huevos y no se los toques - demasiado - a los demás. Porqué alguien que nunca toca los huevos, jamás será recordado.


Tu lugar no es la cocina

Se comenta por allí que aún hay hombres que creen que el lugar de una mujer es la cocina. Yo espero que si algún día, de casualidad, tengo a una buena mujer en mi vida y le digo, de casualidad, que su lugar es la cocina, ella vaya allí y coja la primera sartén que pille para estampármela en la cara. De casualidad.

El lugar de la mujer no es la cocina, ni ningún lugar. La mujer puede estar donde le dé la gana. Hablando mal, qué cojones, hablando claro y BIEN: Donde le salga del coño. La mujer es un ser libre y además busca serlo, después de tantos años en que la humanidad se ha roto los codos para controlar a la mujer, ahora puede respirar un poco más aire limpio. Sin contaminar. Por el hombre machista. Una mujer es libre desde el momento en que nace. 

La mujer es libre y merece ser fuerte. Debe ser fuerte. En realidad, si todas las personas fueran fuertes y se limitaran a no ir por allí tocando las pelotas a los demás, éste sería un mundo más bonito. Pero la humanidad decidió ir tocando las pelotas a las mujeres - véase mujeres con altos cargos políticos, mujeres como altas directivas, o mujeres y su equitativo sueldo respecto al hombre. Para empezar. - y por lo tanto ellas deben ser fuertes. No es que puedan, ya no es un derecho. Es un deber. Os habéis enfurruñado tanto en encerrarlas en vuestras mentes retorcidas y retrógradas que las obligáis a ser fuertes. Tenéis el deber de abriros paso a patadas. Sin vacilación.

El mundo cambia, algunos incluso se atreven a decir que el mundo avanza. En muchos países el sufragio universal es una realidad, algunas - pocas - mujeres han conseguido llegar a la cumbre e incluso cabrearnos, se sabe que una mujer es tan como el hombre. "Tan lo que quieras". Tan fuerte, tan independiente, tan lista, tan trabajadora, tan capaz. Tan persona, no hay que olvidarlo. Pero algunas cosas no cambian.

En el ejército o la iglesia, instituciones que me encantan (No), la mujer lo tiene imposible para llegar al mando. La violencia de género se llama así porqué decir "Otro hijo de puta al que deberían colgar por los huevos ha matados a palos a otra digna mujer" es demasiado fuerte para el telenoticias de las dos. De las dos, de cada día. La igualdad entre sexos se llama feminismo porque merece ese nombre. Y los machos se molestan porqué con ese nombre parece que se busque la superioridad de la mujer sobre el hombre. Caballeros, a eso se le llama hembrismo y el feminismo tiene ese nombre porque lo necesita. Punto y final.

Hoy el feminismo está en boca de todos, más que nunca. Es una lucha generalizada y a la gente cada vez le avergüenza menos decir que son feministas. Porqué sí, la sociedad nos ha "enseñado" que defender la igualdad entre sexos es vergonzoso. Y si iréis por el mundo pregonando que el feminismo no es lo que dice ser, que sólo son mujeres creyéndose mejor que los hombres... buscad sobre el hembrismo. Hay que luchar por el verdadero significado de las palabras.
Palabras, palabras, palabras.

El fútbol es de hombres y el ballet de mujeres. Se acabó ese siglo. Las mujeres juegan y ven el fútbol, beben tanta o más cerveza que tú y eructan más fuerte. A una mujer de verdad no te la follas, te folla. Porque esa línea se rompe, poco a poco. El azul y el rosa se mezclan, Bruce Willis para ellas y Ryan Gosling para ellos. Pero si para vosotros es demasiado aceptar que una mujer es "tan lo que sea" como un hombre. Si no entendéis, que una mujer hace lo que quiere como persona y que ya ha llegado la hora de romper esa línea a martillazos. No os preocupéis, unas pocas normas que serán suficientes:

No matéis. No peguéis. No violéis. Simplemente, no.

Que bonita es la mujer que lucha. Y la que no, también.

Políticamente incorrecto

La entrada anterior la acabé haciendo una pequeña mención a lo políticamente incorrecto. Muchos creen que hablar bien es usar palabras largas y cultas y soltar pocas palabrotas. Dirty words. Palabras mal sonantes. Palabras feas. ¡Palabras del infierno! Mientras Dios creo los diez mandamientos, el Diablo subió a la tierra y plantó unas cuantas palabras feas que si las usas eres barrio bajero y seguramente te pinches cada día al levantarte entre sorbo y sorbo de café.

No vengo a defender el uso de las palabrotas, tampoco sería muy correcto decir puta 1'2 veces por frase. Hay algunas personas con las que es mejor medir las palabras, o algunos temas que es mejor cuidar. Pero siempre hay gente con las que estás hablando, de temas complicados pero no atados a ciertos tabúes, y cuando inicias un genial monólogo y llega un momento en que te subes a las palabras y sueltas un JODER, ponen mala cara. Y estarán pensando "Tenía mucha razón, pero acaba de romper el argumento al decir esa palabrita cochina...".
Me encantan esos Flanders. Me encantaría que la primera palabra de mi posible futuro hijo de aquí 10 años o 20 (toma ya) sea Joder. Porqué no sé cómo piensan los bebés pero su cabeza está llena de nuevos conceptos cada día, y se pasan las 24 horas con dos personas que le instruyen en el arte de vivir. No comas eso, venga come la papilla, no te metas el dedo en la nariz... Debe ser realmente estresante para ellos a su edad, cuando se pasan todo el rato aprendiendo lo que una persona decente tiene o no tiene que hacer. Y luego, ¿de verdad su primera palabra debe ser "Papá" o "Mamá"? Me encantaría verme con un niñito en unos años, y que en medio del centro comercial mientras como helado y muevo el cochecito suelte JODEEEEEER a grito pelado. Sería genial, sabré que mi hijo irá con la verdad por delante en la vida y reconocerá un momento de estrés.

No hay nada peor en esta época, en que nos encontramos hundidos por facturas que no podemos pagar y unos estándares cada vez más altos, que nos obliguen además a cuidar nuestra lengua. "No, no digas gilipollas que está el niño delante." A ver, la cosa no es que el niño no use la palabra gilipollas, yo tampoco la uso todo el día, la cosa es que el niño sepa cuándo usarla y cuando no. ¿La veces que la he usado yo en el texto son correctas? Sí, por decreto real. Y tampoco trata esto de dar más libertad a los niños a la hora de usar tacos, yo no soporto los niños que se cabrean y chillan "¡Tonta!" a su madre cuando tienen la pelea perdida. Pero si tengo un hijo, y me viene con cinco años llorando porqué le ha pasado algo horrible con otro niño de cinco años y él no hizo nada... ¿de verdad deberíamos prohibirle cagarse en todo?

Otro tema es el humor negro. Humor negro. Humor. ¿Eh? Debería dejar este tema aquí porqué no hay nada más que explicar. El humor es un humor duro, crudo, pero explicar chistes machistas, racistas o sobre bebés muertos, no te convierte en Hitler. Simplemente es otro tipo de humor, y entiendo que no sea para todos pero... tampoco es como para ir crucificando boca abajo en la plaza del pueblo a los que digan que un leproso en una piscina es una pastilla efervescente. ¿O me equivoco?

En resumen, este mundo nos llena de normas, de reglas sobre cómo comportarnos en la mesa, en el sofá, en clase, en una entrevista de trabajo, con los suegros... La primera impresión es la más importante. Y si para algunos decir tacos de vez en cuando entra en la definición de lo que es o no es políticamente incorrecto, tal vez deberían sacarse la cabeza del culo. Cada cosa tiene su momento, y usar las palabras adecuadas en el momento adecuado con el estado de ánimo adecuado y con las personas adecuadas, es lo correcto.

Que Alfonso Rojo llamase gorda a Ada Colau en La Sexta noche es políticamente incorrecto.
Si luego Ada Colau hubiese escrito un Tweet sobre eso y le hubiese llamado gilipollas, no sería políticamente incorrecto pero sería ponerse a su nivel.
Si Ada Colau está en un bar, con unas amigas, y con un literato de la Universidad que sea, tomando unas cervezas, se puede cagar en el puto Alfonso Rojo y en la jodida madre que la parió.

Y acabo de leer en un artículo que Salvador Sostres defendió a Alfonso Rojo, así:

"La izquierda puede despreciarnos por nuestro lugar de residencia y por nuestros amigos, y nosotros no podemos hacer una broma entre la demagogia de la hambruna española y la orondez de quien la practica. La izquierda puede venir a gritar a nuestras casas y es libertad de expresión. Salir a defender nuestra propiedad y a nuestra familia es violencia fascista."

Primero, me encanta que use la palabra orondez, que la cual está seguro entre las cien más usadas de la lengua española. Segundo, si tuviese que contestas al Techos este, le diría que exacto. ¡La izquierda puede hacer eso porqué le importan las personas mientras la derecha, al menos el PP, lo de las políticas sociales las lleva como mal! Pero no voy a ponerme a hablar de eso. Lo comento para poner un punto final:

¿Es políticamente incorrecto que Sostres defienda las palabras de Alfonso Rojo? Dejando de lado todos sus argumentos, ¿lo puede defender? Mejor dicho, esta frase de Sostres "Alfonso Rojo tiene razón: Ada Colau está gorda. No gordita: gorda." es políticamente incorrecta? Pues no. Y digo lo mismo que el Techos este, - lo siento, me encanta llamarle techos. Sostre es techo en catalán, btw - ya escribí sobre ello. Si una persona está gorda, está gorda. No cambiará nada el no decirlo. Si se puede, no se dice, y punto. Es fácil. Pero a veces los temas salen y se hablan. Y entonces, se dice. Está gorda. Es políticamente incorrecto llamar gordos a los gordos pero la gente se ríe cuando alguien le dice a otro muy delgado que coma, que está en los huesos, que si vayas al médico que a lo mejor eres anoréxico. Gilipollas.
Entonces, el "gorda" de Techos no es políticamente incorrecto y el de Alfonso Rojo sí. ¿Por qué?

Por qué no eran las jodidas palabras adecuadas, ni el jodido momento adecuado, ni el jodido estado de ánimo adecuado ni estaba con las jodidas personas adecuadas.

MY GOD HAS A BIGGER DICK THAN YOUR GOD

La frase del título la he robado, cogido prestada, de uno de los maravillosos monólogos del genial George Carlin. No quiero que penséis: "¡Vaya, que frase tan original ha pensado, voy a leer el texto!". No, la frase no es mía, la he cogido, así que si vais a leer esto hacedlo por mí y no por el título.

Podéis pensar que el primer párrafo se trata de un ejemplo de falsa modestia, que quería que los lectores de esto crean que no tengo un ego muy grande o que no quiero llevarme los méritos de otros. Pues, os equivocáis. A medias. Si tengo un ego grande. No quiero llevarme el mérito de otros. Pero el primer párrafo sirve como introducción a una frase que un día me vino a la cabeza y que por fin he decidido explicar:

"Yo la tengo más grande."

Y no, esa frase tampoco es mía, es sólo algo que a los tíos les encanta decir. Siempre acompañados de su ego, de su orgullo, de su prepotencia hacia los demás... El ego del hombre le llaman, insulta a un hombre de mil formas y podría aguantar pero métete con su polla y le hundes seguro. Bueno, pues no he venido a hablar de pollas. He venido a hablar de discusiones, encrucijadas y problemas. Todos, absolutamente todas las discusiones del mundo acaban llevando a eso.

La política actual se basa en eso. ¿De verdad creéis que a estas alturas Mas o Rajoy están preocupados por la unidad de ESPAÑA o por la independencia de CATALUNYA? Sí, con "ny". O, ¿pensáis aún que Putin ha metido las narices en Crimea por razones económicas o políticas? ¿O qué USA lleva años metiendo las narices en todos los conflictos del mundo para salvaguardar la paz o vete tú a saber ya para qué? ¡No! Todos esos problemas en política, al igual que otros 1 vs 1 que se dan en la vida, se trata de una metáfora a "Yo la tengo más grande que tú".
Ya no importa la gente involucrada, el dinero en juego o las vidas sobre la ruleta. Se trata del ego de una personita, que está demasiado preocupada en su buena imagen y sólo quiere demostrar...
... ¡que la tiene más grande!

Esos compañeros de clase que no pueden esperar a ver sus notas y lamerse los labios mientras ven que tienen la mejor. Que son el número 1. Tal vez al principio lo hacían por una beca, o por hacer orgullosos a sus padres... Pero siempre, llega un momento, en el que todo se tuerce y se centra en quién la tiene más grande. Y oh, a ese compañero le encanta su pollaco y poder restregarlo en la cara de los demás.

El jefe que se aprovecha de los empleados. La vecina que no te aguanta la puerta cuando entras. La chica a la que le tiraste los tejos de forma demasiado aproximada a príncipe azul, que te rechazó cuando le pediste una oportunidad, supiste tratar bien ese rechazo pero ahora prácticamente te escupe en la cara. O el chico, da igual. La cosa es que gran parte de esa gente gilipollas se comporta así porqué quiere que veas que la tiene más grande que tú. También creo que si alguien se mete contigo o te trata mal, es por envidia. Te mira mal, te gira la cara, te habla de mala manera... Envidia. ¿Y la envidia qué es? ¡Le jode que tú la tengas más grande que él!

El universo es falocéntrico y al final, sólo nos importa poder plantar la polla encima de la mesa y que los demás se queden pollidifusos.

Y, por si acaso, dejaré claro que se trata de una metáfora. Por supuesto los problemas del mundo no se centrar en quién tiene el miembro viril masculino más grande. Es decir, las mujeres no tienen sexo viril masculino y eso querría decir que perderían todas las discusiones porqué no tendrían un ego por el que luchar. Y todos sabemos que las mujeres saben ganar... Digamos, siguiendo con esta pauta que algunos podrían tachar de "políticamente incorrecto" (¿No podrías explicar lo mismo con menos palabrotas? No. Gilipollas), que todas las discusiones o problemas que existen se dan o acaban llevando a lo siguiente:

"Yo follo mejor que tú."

Una extensión de nuestra persona.

"Mi querido amigo: los que no aman más que una vez en su vida son los verdaderamente superficiales. Lo que ellos llaman su lealtad y su fidelidad lo llamo yo sopor de la costumbre o falta de imaginación en ellos. La fidelidad es a la vida emocional lo que la estabilidad es a la vida intelectual: una simple confesión de fracasos. ¡La fidelidad! Algún día la analizaré. La pasión de la propiedad se halla en ella. Hay muchas cosas que abandonaríamos si no te temiéramos que otros pudiesen recogerlas."

Lo que tenemos nos define. Dependiendo de la cantidad de riquezas que tienes, eres rico o pobre. Si compartes tu vida con alguien - si tienes a alguien - no eres soltero. Si tienes una carrera, eres graduado. Hubo un día en que alguien expresó, por primera vez, su necesidad de poseer algo. Alguien, tomó por primera vez una víctima de caza o una cueva y dijo: Esto, es mío. ¿Qué necesidad había, o hay, de dejar claro que algo te pertenece? Hemos llegado a pensar que el Derecho de Propiedad es básico e inviolable porque no podemos desprendernos de nuestras propiedades. Ni las materiales, ni las otras. Son mis hermanos. Son mis padres. Es mi pareja. Mío, mío, mío. Creamos el Derecho de propiedad y nos definimos.

El Derecho de propiedad nos define. Somos egoístas y mentimos al mundo - y sobretodo, a nosotros mismos - diciendo que queremos cuidar lo que nos rodea y no perderlo. Porque si lo perdemos, otro lo cogerá. Es una forma tan hipócrita de vivir que ha llegado hasta las raíces de esta sociedad y la ha definido. Y cuanto más avanzada sea la sociedad, cuanto más del Primer mundo, cuando más materialista; más le define. 

El fragmento del principio es duro, crudo, mano de alguien tan harto de la sociedad que llega a odiarla más de lo que merece. El identificarlo, os lo dejo a vosotros. Pero no es del todo falso. La fidelidad, al igual que aquel que guarda sus joyas en una caja fuerte, no es más que otra forma de propiedad. Mi novia, mi pareja, mi prometida, mi esposa. No conozco otra forma de expresarlo, pero son necesarias otras palabras para referirse a esa persona. Esto no es una crítica a la fidelidad, al materialismo o a la propiedad. Esto es un hecho. 

"Nosotros no creamos la propiedad, la propiedad nos creó a nosotros.

Momentos genuínamente vacíos.

¿Recordáis vuestro primer beso? No hablo de la primera vez que alguien os besó, sino de vuestro primer beso. Ese tipo de beso que cuando los labios se separan de ti necesitas un segundo para asimilarlo. No puedes reír, no puedes llorar, no puedes decir nada. Hacer cualquier cosa rompería el momento pues es algo que queda por encima de nosotros. Y da igual lo que pase después de ese beso, tal vez él - o ella - se fue y pasaste una semana llorando. Sin importar qué pasara antes o después, lo que ese besó dejo fue nada. No puedes pensar, no puedes sentir. Demasiado bueno para sentirlo, demasiado bueno para olvidarlo.
Seguro que recuerdas una película que justo al acabar necesitas unos segundos para asimilar lo que habías visto. No porque fuera tan compleja que tengas que recomponerla de nuevo en tu mente para entenderla, sino porque la historia en sí te ha llegado tanto que necesitas un segundo para entenderlo. Son historias tan geniales que no merecemos vivirlas. Para eso se escriben los libros y se ruedan las películas, para poder sentir lo que no podemos vivir. Hasta que lo vivimos. Acaba la película y te quedas un par de segundos mirando la pantalla, con la mente en blanco. Miras, y no ves nada. Piensas en todo y en nada a la vez. Un segundo perfecto, un segundo vacío.
Ocurre lo mismo cuando te dan una noticia realmente mala. Recuerdo cuando me dijeron que a mi tía le iban a cortar la pierna. Necesité un segundo, necesité perder un segundo para asimilar la noticia. A las malas noticias les pasa igual que a las buenas historias, no las merecemos. Y como no las merecemos, el mundo decide apagarse durante un segundo. Se sobrecarga, todo se sobrecarga. Es algo que está por encima de las personas, sin importar si son buenas o malas.
No sé donde leí que un orgasmo no miente, puede mentir una mujer pero nunca un orgasmo. Un orgasmo significa silencio, silencio total. Un segundo en que se corta la respiración, el pulso, la voz. Todo se corta, todo se para. No se puede fingir el silencio, no se puede fingir el silencio real. Las personas estamos hechas de acciones, de palabras, de movimientos y vivencias. El silencio y la nada es algo que no nos pertenece. No se puede fingir un silencio, no se puede fingir un orgasmo real.
Y esos momentos son los que dan valor a la vida. Cuantas más veces tu vida se detuvo, más valor tiene ésta. Porque esos instantes son demasiado valiosos para que todo siga su ritmo. Ese beso, esa historia, esa noticia, ese orgasmo... el mundo necesita pararse para entender tanta belleza.

Esa querida hija de puta.

Alguien que ha escrito más de un centenar de textos conoce esa sensación. Te pasas unos días dando vueltas alrededor de una idea. Piensas en ella cuando comes, piensas en ella cuando limpias los platos sobre los que has comido. Cuando dejas de pensar, es cuando piensas en ella. Cuando quieres dedicar un tiempo a pensar, se lo dedicas a ella. Le das la forma perfecta, con sus párrafos y sus palabras perfectas. Y después llega el momento mágico, te sientas delante del ordenador y te preparas para darle forma y escribes algo que no se parece en una mierda en lo que habías pensado.
Escribirás sobre eso que pensaste, o tal vez no. Tal vez escribas sobre tres o cuatro ideas, y la más floja sea aquella sobre la que tanto reflexionaste. Tal vez creaste un diálogo perfecto, y luego escribas una gran reflexión. Da igual cuánto tiempo gastes, en el momento de la verdad crearás algo totalmente distinto. Y esos textos, esos que salen de la parte más escondida del alma. Tan escondida que ni siquiera sabemos que existen. Esos textos que parece que no nos pertenecen, o que tal vez siempre fueron nuestros, esos textos son los mejores. Porque no importa cuánto tiempo gastes, no puedes engañar a tu mente, ni siquiera tú.

Mi mente es así, yo le doy órdenes y ella me manda a la mierda. Supongo que por eso me gusta tanto.

Lo perfecto de la imperfección. Tú y mis defectos.

El ser humano es imperfecto, así que podría decirse que una persona es perfecta como humano si no es perfecta en sí. No intentes eliminar tus defectos, ellos están ligados a ti hasta la muerte. Naciste con ellos, vivirás con ellos y ellos te acompañarán al otro mundo. ¿Todos? No, no tiene porqué. Algunos, y algunas virtudes. No lo olvides. Eres imperfecto, y eso no se puede arreglar.

Nos duele ser demasiado. Demasiado alto, demasiado gordo, demasiado lento, demasiado feo, demasiado tonto... Eres demasiado humano, amigo. También duele que otro sea mejor. Pero él también es demasiado, demasiado algo. Tal vez demasiado mejor. Nunca podrás aceptarte si te comparas con otros. Quien no te gusta eres tú, debes aceptar eso y no intentar culpar a los demás. Y cuando entiendas que quien te disgusta eres tú mismo, cuando focalices ese asco en las partes físicas y de tu forma de ser que detestas habrá algo que deberás hacer: Que todos las vean.

Puedes intentar cambiar, mejorar o ser otro. Pero siempre llevarás tu nombre impreso. Tu forma de andar, de pensar, de hablar, de moverte... Por mucho que avances algunos defectos y virtudes seguirán de tu mano, siguiendo tu camino hasta el final. Ellos no te abandonarán, son tu firma. Tú no serías nada sin ellos, acéptalos y abrázalos. Cuando los aceptes, convive con ellos y no permitas que impidan que hagas lo que quieras. Esas mierdas (así las llamas tú) te han convertido en lo que eres, y algún día estarás agradecido. 

Llegará un momento en tu vida en que estés contento contigo, tu entorno y tu situación. Y no serías lo que eres si no fueras tan malo como eres. Me gusta como soy, me gusta hasta donde he llegado y sé que no sería así si no fuera por mis defectos. Y dolerá, dolerá mil veces y una convivir con ellos, pero habrá momentos en que te fortalecerán. Porque cuando vas recibiendo golpes, uno tras otro, aprendes a soportarlos.

"Nunca olvides lo que eres, el resto del mundo no lo hará. Llévalo como una armadura y nunca lo usarán para herirte." Tyrion Lannister.

Supongo que por eso a veces me digo << Saca las manos de los bolsillos>>.

San Valentín es un santo, y los santos están muertos.

"Hemos dejado atrás a los caballeros para convertirnos en hombres." - Yo.

No creo en San Valentín, y eso es porque no creo en el romanticismo. No me refiero a que pienso que es una forma errónea de llevar un amorío, relación o encaprichamiento; sino que los románticos están en peligro de extinción. Mejor, prácticamente desaparecidos. Dios está muerto, y nosotros nos hemos cargado al amor y meado sobre su cadáver. Los caballeros y damas - cosa que no son - de esta nuestra generación, los que formaran el origen de las generaciones futuras... basan sus relaciones amorosas en "Hola chata, ¿nos líamos?", piensan que un desamor es llorar durante dos meses por alguien a quien "amaste" durante 10 semanas. Piensan que saltarse una clase para hacerle el amor a tu pareja es una locura, y que pueden aprender  a ser un Gentleman mirando Gandía Shore. Son lo suficientemente cobardes para no reconocer que lo único que quieren es un polvo de una noche, y hablan de enamorarse y "el amor de su vida" como quien habla del zurullo que dejó hace un par de horas.
Lo siento, pero llevo años leyendo - intentando comprender - poesía, atendía en clase de literatura, miro películas románticas y cuando estoy con alguien pretendo ser detallista y original en el día a día. Creo (creía) en el amor, las relaciones para toda la vida y las mujeres. Ahora creo, a veces, en las excepciones. Y clarísimamente, estas confirman la regla. Ocupad algo de tiempo leyendo a Neruda, Bécquer (aunque sea un cursi), Petrarca, ¡incluso Quevedo es más romántico que vosotros! Robadle una rosa cualquier día, porqué sí. Cruzad quilómetros por ella después de subir montañas. Y lloradlas, como si acabarais de llegar a este mundo. Un secreto, a las mujeres también les gusta que las recibáis sorpresivamente empotrándolas contra la pared. Y no se acaba el mundo si se rompe una camisa. Así que atentos a mi mensaje:

Si queréis follároslas, decídselo, el hecho de regalar bombones y llamarle "Cielito" o "Cariñín mío" durante un día no os convierte en románticos. Os convierte en empalagosos, patéticos e hipócritas. Muy hipócritas.

No tengo absolutamente NADA en contra del hecho que las multinaciones y otros comercios se aprovechen de esta festividad para hacer caja. O que seguramente ellos mismos inventaron esta fecha. ¿Qué importa eso? Es una buena oportunidad para tener un detalle sobresaliente con tu pareja. Bueno, lo sería, si vosotros no ocuparais los otros 364 días del año en pensar con la polla. No estoy en contra de San Valentín, estoy en contra de las personas.

"No hace falta ser un experto para saber hacer feliz a una mujer. Dile la verdad, hazla reír y fóllala de vez en cuando." - Yo.

El Mito de Davy Jones

Desde hace siglos se libraban batallas a sangre y pólvora entre las olas, mástiles volando y gritos ahogados para contar víctimas y victorias. Piratas surcando tierra y mar, matando y saqueando barcos y botines. El hombre, como animal que es, tenía la necesidad de marcar su territorio y demostrar su superioridad frente otros corsarios. También en sus océanos. Podía haberlos más sanguinarios o más piadosos, pero todos tenían hambre. Mucha hambre. Algunos luchaban por amor, no, todos lo hacían. Amor a ellos mismos, a poder verse en la cúspide. Amor al mar, ¿a qué sino? Amor a los cortes y heridas, amor a la muerte. Amor a ella, luchar por ella. Morir por ella. Vivir por ella, como él. 
Cuyo corazón vivía encerrado para no sufrir, o tal vez calmar el sufrimiento. La dama le despojó de sentimiento y él se cubrió de crueldad. Sin miembro palpitante levantaba cañones y espadas contra sus enemigos, pero siempre luchaba por ella. Y de mientras, mil guerreros quería herir su corazón.
¿Por ella? ¿Por ellos? ¿Por él? Quién sabe, él entregó su corazón a la suerte y éste sólo recibía tentativas de asesinato.

Al final, todo es una metáfora. 

Algunos esconden sus corazones en cofres por miedo a que los sanguinarios lo apuñalen.
Otros deciden ser valientes, y reciben puñaladas.
Otros son más valientes aún, y confían su corazón a otro.
¿O son cobardes?

Vivimos rodeados de corredores, y corredoras, que compiten por ver quién apuñala más corazones. Quien saquea más barcos. Quien abre más gargantas. Tal vez por diversión o tal vez porqué ellos perdieron el suyo.
Ya olvidaron lo que es sufrir, lo que es amar. Lo que significa el cofre, lo que es el corazón. 
Amar implica sufrimiento, pero no debería ser de esta forma. 

"There are two kinds of pain. The sort of pain that makes you strong, or useless pain. That sort of pain that's only suffering. I have no patience for useless things."

"Al final, todo es una metáfora."

Mensaje para alguien

Una persona se divide en lo que dice, lo que piensa y lo que es. Exteriorizamos una forma de ser al resto del mundo, tal vez lo que nos gustaría ser o lo que ellos esperan que seamos. En nuestro interior nos hablamos a nosotros mismos y nos convencemos de que no somos lo que cantamos, que todo el mundo lleva una máscara. Y debajo de esta máscara hay otra, mucho más gruesa y brillante, esa máscara la creamos nosotros mismos para no tener que convivir cada día con lo que somos. 

Cada uno de nosotros se divide en tres entes:
1. Lo que mostramos, algunos son capaces de ser valientes y luchadores.
2. Lo que pensamos, algunos se creen cobardes y desdichados.
3. Lo que somos, nadie sabe a cierta ciencia cómo es.

Y ahora os pregunto, para que os preguntéis a vosotros mismos: Si estáis solos, ¿disfrutáis la soledad o añoráis la compañía? Hay gente que defiende que el saber estar solo es un signo de valentía y fuerza. El valerse sólo por uno mismo no significa que seas fuerte, valiente o independiente. Significa que en ese momento, estás bien. El secreto no es saber disfrutar de la soledad o la compañía, sino no echar nunca de menos la soledad al estar con alguien o a alguien al estar solo.

Siempre he pensado que yo he sabido abrazar la soledad, que nunca he necesitado a alguien. Hace tiempo que me pregunto si coinciden lo que digo, lo que pienso y lo que soy. Y ahora, perdido de mí, siento que quiero a alguien. A ese alguien que no conozco, a ese alguien a quien ya hablé una vez.

http://cuadrotorcido.blogspot.com.es/2011/12/palabras-para-nadie.html

Vuelvo a dirigirme a ti, de nuevo. Mi todo y mi nada, esa mujer por quien muero cada día y que no está en mi vida. Esa mujer que es mi razón de vivir. Me siento ahora fuerte y capaz, capaz de todo. Pero sobretodo, capaz de ti. Te doy la bienvenida, la posibilidad de entrar en mi vida.

"And they are sharing a drink they call loneliness, but is better than drinking alone."

Cuadro torcido (II)

Todo se tuerce, es irremediable. Y todo se recupera, por mucho que cueste. El mundo, la sociedad, el amor, el dolor, tú, yo.

El cuadro torcido es el mundo. Que nació de lo salvaje y salvaje se ha vuelto. Hambre, guerras, avaricia... El hombre ha cogido el cuadro y lo ha torcido de una patada.
El cuadro torcido es la sociedad. Esta sociedad machista, racista, homófoba, asustada...
El cuadro torcido son las personas. Las personas que matan, que roban, que lloran, que aman...
El cuadro torcido es el amor. El amor que antes era amor y ahora no ama, ya no sé lo que hace ni lo que se hace. He olvidado a amar, y sólo dejo que el viento me haga correr.
El cuadro torcido son las mujeres, y los hombres. Hombres y mujeres que antes eran damas y caballeros, y ahora son bestias sucumbidas al dolor y los horrores de este cuadro, torcido.

El cuadro torcido eres tú, y yo. El cuadro torcido somos todos.

Pero todo se recupera, por mucho que cueste. Después de la tempestad, viene la luz. No has perdido tu camino, sólo te has perdido. Vuelve sobre tus pasos, o déjate llevar. Por él, por ella.

Mi reina.

Mi musa.

Mi chica del tr...

... atentamente, Cuadro torcido.

Las matemáticas son una ciencia exacta.

Mis queridos amigos,

No os dejéis engañar, no os hablaré de matemáticas. 2 + 2 es 4 y no hay duda alguna, pero nadie juega sobre seguro al enamorarse. Y esa duda, esa ínfima posibilidad de acertar es lo que lleva al mundo a la cobardía. Ya no quedan valientes que dejen ir todos sus temores y pensamientos aún sabiendo que existe el no. Nos echamos atrás cuando no tenemos la seguridad de que todo saldrá bien, no nos atrevemos a saltar. Y eso es un error, pues las matemática son una ciencia exacta. Pero el amor no.

Si todo fuese matemático podríamos saber con exactitud, o preguntar a alguien que sepa, si valdrá la pena el expresarlo todo. Pero nada es 100% seguro, así que aunque tal vez duela ese no, aunque tal vez no salga como esperamos... hay que jugársela. Así que os digo a todos, y sobre todo a mí:

Echadle huevos, o ovarios. No os prometo que saldrá bien, no os prometo nada. Pero la derrota no es perder, sino no haberlo intentado.


"Tan sólo una locura, comprada con ingenio, o bien una ilusión por la locura derrotada."                          (William Shakespeare, Los dos caballeros de Verona)

No tengáis tampoco miedo a enamoraros. 
¿Dolerá? Posiblemente. 
¿Todo saldrá bien? Puede que no.
Pero a veces hay que dejarse llevar. A veces hay que entender que el sufrimiento forma parte de la vida, y que enamorarse y no ser correspondido no es un error sino un palo. Y con palos se aprende. Pero no hay nada peor que arrepentirse por no haberlo intentado. 

"Si la vida te da palos, cógelos. ¡Palos gratis!"


"A fin de cuentas, todo es un chiste" (Charles Chaplin)

Ladies and Gentlemen

Corría el Siglo XIX ya abrazando a su hermano mayor, esa época en que los hombres eran hombres y las mujeres, mujeres. Esos años que no importaban las guerras, el hambre o la injusticia; ellos sabían vestirse, hablar o moverse. No se trata de quedar bien, se trata de la compostura y el saber estar. Se trata de quitarse el sombrero en lugares con techo y de siempre retirar la silla a las damas. Se trata de siempre dirigirse de usted. Se trata que no era todo sexo, había amor y pasión, y entonces el sexo era mejor. Oh, seguro que era mejor.

El Siglo XXI se puede resumir a "¿Por qué dicen amor cuando quieren decir sexo?". Abrazad al amor, abrazad al sexo, y no tiene nada malo el separarlos. Pero admitidlo cuándo lo hagáis. En el pasado los tabúes corrían por otra dirección, pero la caballerosidad se respiraba en el aire. Tal vez esta sociedad sea más abierta, pero aún es demasiado pequeño el porcentaje de mujeres que confiesan masturbarse. Nos creemos avanzados cuando en muchos aspectos aún encendemos el fuego a golpes de piedras, pensamos que somos mejores cuando sólo sustituimos unos valores por otros. Menos homófobos, menos racistas, menos machistas, mejor salud, menos guerras... Menos caballeros, menos damas. Menos sombreros, menos "Por favor, pase", menos "Después de usted, caballero" y "No, las damas primero".

Sobran tabúes, sobran "Los caballeros no hablan de eso.". Señor, usted no es un caballero. 

- No es una buena idea, lo sabe. Mi corazón no puede ser suyo.
+ El mío es suyo ya, ¡que situación de desventaja la mía! - El hombre del sombrero y el bastón tenía siempre un leve tono de sarcasmo en su voz.
- Por favor, déjelo. Va a hacerse daño, o hacerme daño a mí. Estoy prometida, ¿no ve que esto no lleva a ninguna parte?
+ Yo podría ser lo que siempre ha estado buscando. - Sonrió.
- ¿Quiere que le deje a é... - Se notaba nerviosismo en su voz, pero no vaciló en la pregunta.
+ No, por favor, yo no sé lo que quiero. Daría mi alma por saber lo que busco, anhelo o siento. Me siento tan perdido como un náufrago en el gran océano. No sé qué busco, no sé qué quiero y sobretodo no sé porqué usted. Pero aquí estamos, yo luchando por usted y usted luchando contra mí. No le pido que me comprenda, no le pido nada. Usted sólo haga lo que quiere. Si quiere estar con su prometido, no le deje nunca. Si en algún momento, si en algún segundo piensa en mí de otra forma, corra y búsqueme. 
- No me sea usted falso, ¿cómo va a conquistar a una mujer si le dice que no vaya a por usted? 
+ Le digo que haga lo que quiera. Si me quiere a mí, aquí me tiene.
- No le quiero.
+ Yo sí.
- Esto no lleva a ninguna parte.
+ No le prometo ser mejor que él, ni siquiera le prometo ser bueno. Tal  vez me conozca y descubra que soy un ser despreciable. Tampoco le prometo luchar por usted, no le prometo sacar mi mejor versión por estar con usted. No puedo prometerle nada, pero tiene mi palabra. Tiene mi palabra que seré un caballero. Que nunca me aprovecharé de usted, que nunca heriré sus sentimientos, que nunca le levantaré la mano. Sólo necesito que confíe.
- Confíe demasiadas veces, demasiadas estacas por la espalda.
+ La entiendo, yo tampoco confío en usted.
- ¿Qué? ¿Quién se cree que es? 
+ ¿Por qué iba a confiar si no la conozco?
- ¿Entonces a qué viene todo esto?
+ A que en ese momento en que estaba perdido, sin saber qué quería ni en qué creía, apareció.
- Está usted loco, ¿y si a él le molesta?
+ Me batiré en duelo.
- ¡No puede hacer eso!
+ No intentaré demostrarle que soy mejor que nadie, pero tampoco permitiré que nadie me aleje de usted.

"Esos años en que los hombres eran hombres y las mujeres, mujeres."

Perdido en el paraiso

Le dolían los pies, le dolían de una forma que nunca antes había llegado a sentir. No podría decir cuánto tiempo llevaba andando pues había decidido dejar de contar. Eso ya no era lo importante. El principio del viaje sólo pensaba en seguir el camino, lo importante era no desviarse. Llevaba ya 16 días perdido, no sabía dónde estaba pero sabía a dónde debía ir. Cogió el folio que llevaba y apuntó otra raya más, 17 van ya. Otro día dando vueltas.

El barranco

Una vez más me encuentro frente al abismo, podría decir solo pero estaría mintiendo. No hemos venido a dar pena, no hemos venido a llorar por el cariño de otros. No seré yo aquel que diga 'No estoy solo pero así me siento'. Ni estoy solo ni me siento solo. Siempre hay gente, siempre. Algunos te escuchan más, otros me menos. Pero siempre hay alguien. Pero faltas tú.

Me he encontrado ya demasiadas veces frente esta nada, esperando que el salto que esté a punto de hacer sea el último. Imaginando mil veces en mi cabeza cómo será. ¿Flexionaré mucho las piernas? ¿Cerraré los ojos? ¿Gritaré? Lo único que hago es saltar, una y otra vez. Para volver a estamparme contra el suelo. Y volver a escupirle para levantarme una vez más, más alto y más fuerte. Saltamos al vacío porque nos gusta jugar, quien no arriesga no gana. Sabemos que en algún momento el suelo nos dará en la cabeza, pero siempre deseamos aprender a volar. Siempre deseamos conseguir nuestras alas. Me acerqué tanto al sol que se quemaron. Pero aprendí a andar, a correr, a nadar y a escalar. Si no puedo volar, alcanzaré mi cima de otra forma. Pero tú no estás.

Os he relatado mil veces estos saltos. El momento en que dejé que mis piernas despegaran para sentir como el aire golpeaba mi cara, un aire agradable. Esa caída incesante que me hacía sentir tan vivo y fuerte. Esos golpes de viento durante la caída que me hacían dudar sobre mis alas. Ese golpe final y esos momentos hasta que conseguía levantarme. Os he explicado mil y una veces estas temeridades, estas locuras, estas idas de olla, estos saltos al vacío. Os he descrito cien veces los abismos, los barrancos, la nada. Y heme aquí una vez más, dudando sobre si saltar de una vez o seguir observando el barranco sin fin. Pero tú no me tiras.

Y no lloraré, ni gritaré ni pediré clemencia al cielo. No me arrastraré por nadie si ese no soy yo. Aprendí a quererme cuando lo que quería me dio la espalda. Sólo yo estaré a mi lado durante todo el camino. No diré que dichas alas no son necesarias, ni que son imprescindibles. Son alas, sin más. Aprendí a amarme, respetarme e incluso idolatrarme por encima de todo lo demás. Cree una pared que me protegía de todas las patadas que pudieren darme. ¿Pero qué hacer cuando eres tú el que te golpea?

Sólo puedes esperar que tus alas te protejan. Pero faltas tú.